lunes, 20 de noviembre de 2023

16. “LA VIDA ABNEGADA DE CRISTO ES NUESTRO LIBRO DE TEXTO”

 

Bueno es alabarte Oh Jehová, y cantar salmos a tu nombre, Oh Altísimo; anunciar por la mañana tu misericordia, y tu fidelidad cada noche. (Salmo 92:1,2).

El Cristianismo Práctico Significa Trabajar Junto Con Dios Cada Día; Trabajar Por Cristo, no de vez en cuando, sino continuamente. Ser Negligentes en revelar la justicia práctica en nuestra vida es una negación de nuestra fe y del poder de Dios.   

Dios está buscando un pueblo santificado, un pueblo puesto aparte para su servicio, un pueblo que va a escuchar y aceptar la invitación: “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí…”. (Mateo 11:29).

¡Con qué fervor Cristo realizó la obra de nuestra salvación! ¡Qué devoción reveló su vida mientras procuraba dar estimación a la humanidad caída mediante la imputación de los méritos de su propia inmaculada justicia a cada pecador arrepentido y creyente! ¡Cuán incansablemente trabajó!

En el templo y en la sinagoga, en las calles de las ciudades, en los mercados, en el taller, a la orilla del mar y entre las colinas predicó el evangelio y sanó a los enfermos. Dio todo de sí, con el fin de poder obrar el plan de la gracia redentora.

Cristo No Estaba Bajo Obligación Para Realizar Este Gran Sacrificio. Se prestó voluntariamente para sufrir el castigo del transgresor de su ley.

Su amor era su única obligación, y sin una queja soportó cada tormento y recibió con regocijo cada ultraje, los cuales eran parte del plan de salvación.

La de Cristo fue una vida de servicio abnegado, y su vida es nuestro libro de texto. Tenemos que continuar la obra que él comenzó.

Al contemplar su vida de trabajo y sacrificio, ¿Vacilarán los que profesan su nombre en negarse a sí mismos, tomar su cruz y seguirlo?

Él se humilló a sí mismo hasta lo más profundo para que pudiéramos ser levantados a las alturas de la pureza, la santidad y la integridad.

Se hizo pobre con el fin de poder llenar con la plenitud de sus riquezas nuestra mísera alma. Sufrió la cruz de vergüenza para que pudiera darnos paz, descanso y gozo y hacernos partícipes de las glorias de su trono.

¿No deberíamos apreciar el privilegio de trabajar para él, y estar ávidos de practicar la abnegación y el renunciamiento por Dios?

¿No deberíamos devolverle a Dios todo lo que él ha redimido, los afectos que ha purificado y el cuerpo que ha comprado para ser guardados en santificación y santidad?

The Review and Herald, 4 de abril de 1912. Ver también La Maravillosa Gracia, 174; En Lugares Celestiales, 45. [333]

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=O6Ts-u5t34E&list=PLVsLdOIe7sVs8veNpQDcyg8LJTKtUs9Nj&index=21&pp=gAQBiAQBsAQB

 

miércoles, 1 de noviembre de 2023

15. “POR JESÚS LLEGA LA SALUD Y EL ALIVIO DE LAS PERPLEJIDADES”

Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara. Entonces el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber? Éxodo 15:23,24.

El Señor Tenía Una Lección Para Enseñarles A Los Hijos De Israel.

Las aguas de Mara eran una lección objetiva, representando las enfermedades que se acarrearon los seres humanos por causa del pecado.

No es misterio que los habitantes de la tierra están sufriendo de enfermedades de toda índole y tipo. Es porque transgreden la ley de Dios.

Así hicieron los hijos de Israel. Derribaron las barreras que Dios en su providencia había erigido para preservarlos de la enfermedad, con el fin de que pudieran vivir con salud y santidad y de esa manera aprendiesen obediencia en su caminar por el desierto.

Viajaron bajo la dirección especial de Cristo, quien se había dado como sacrificio para preservar a un pueblo que siempre tuviera a Dios en su memoria, a pesar de las magistrales tentaciones de Satanás.

Envueltos en la columna de nube guiadora, era el deseo de Cristo guardar bajo sus alas protectoras de cuidado a todos los que hicieran su voluntad.

No fue por casualidad que en su viaje los hijos de Israel llegaron a Mara. Antes que dejaran Egipto, el Señor comenzó sus lecciones de instrucción, para poder llevarlos a que se dieran cuenta de que él era su Dios, su Libertador, su Protector.

Murmuraron contra Moisés y contra Dios, pero aún así el Señor trató de mostrarles que aliviaría todas sus perplejidades si querían mirarlo a él. Los males que encontraron y por los que pasaron eran parte del gran plan de Dios, por medio de los cuales deseaba probarlos.

Cuando llegaron a las aguas de Mara, “el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber? Y Moisés clamó a Jehová, y Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó”. Éxodo 15:24, 25.

Aunque invisible a los ojos humanos, Dios era el líder de los israelitas, su poderoso Sanador. Él fue quien puso en el árbol las propiedades que endulzaron las aguas.

De esa manera deseaba mostrarles que por medio de su poder podía curar los males del corazón humano.

Cristo es el gran Médico, no sólo del cuerpo sino del alma. Nos devuelve a nuestro Dios. Dios permitió que su Hijo unigénito fuera magullado, con el fin de que las propiedades curativas pudieran fluir de él para curar todas nuestras enfermedades. Manuscript Releases, 29-31. [301]

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=wR7U6HVY0EI&list=PLVsLdOIe7sVvZ3HC_pSy55432LMrBlRZP&index=20&pp=gAQBiAQBsAQB

 

14. “LA EXPERIENCIA DE ENOC…”

Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. (Hebreos 11:5).

Nuestra mayor necesidad es la de un conocimiento de Dios que produzca la transformación del carácter. Si cumplimos su voluntad, habrá en nuestras vidas una revelación de Dios que armonizará con las enseñanzas de su Palabra.

La experiencia de Enoc y de Juan el Bautista ejemplifica lo que debiera ser la nuestra. Debiéramos estudiar las vidas de estos hombres mucho más de lo que lo hacemos, pues uno fue traspuesto al cielo sin ver muerte, Y El Otro Fue Llamado, antes del primer advenimiento de Cristo, a preparar el camino del Señor y a enderezar sus sendas.

Está escrito de Enoc que vivió sesenta y cinco años y engendró un hijo; después caminó con Dios trescientos años.

Durante los primeros años, Enoc amó y temió a Dios, y observó sus mandamientos. Pero luego del nacimiento de su primogénito alcanzó una experiencia más elevada; fue conducido a una relación más estrecha con Dios.

Cuando conoció el amor de su hijo por él y su sencilla confianza en la protección paterna; cuando percibió la ternura y el anhelo profundo de su propio corazón por aquel hijo primogénito, Aprendió Una Preciosa Lección acerca del maravilloso amor de Dios por el hombre manifestado en el don de su Hijo y de la confianza que los hijos de Dios puedan depositar en su Padre celestial. 

El Amor De Dios, Infinito E Insondable, manifestado por medio de Cristo, llegó a ser el tema de su meditación constante. Con todo el fervor de su alma buscó manifestar ese amor hacia quienes lo rodeaban...

Con el paso de los siglos su fe creció en vigor y su amor fue más vivo. Para él, orar era el aliento del alma. Vivía en la atmósfera del cielo...

Los que lo oían percibían el poder de Dios manifestado en su siervo. Algunos escucharon la advertencia y renunciaron a sus pecados, pero la multitud se burló del mensaje solemne...

Durante trescientos años Enoc buscó la pureza del corazón a fin de estar en armonía con el Cielo. Durante tres siglos caminó con Dios. 

Día tras día buscó una unión más íntima; esa unión se hizo más y más estrecha, hasta que Dios lo llevó consigo.

Había estado en el umbral del mundo eterno, a un paso de la tierra de los bienaventurados; y ahora se abrieron esos portales, continuó su andar con Dios, tanto tiempo proseguido en la tierra, y entró por las puertas de la Santa Ciudad. Fue el primero de los hombres que llegó allí...

Dios nos invita a una comunión con Dios como ésta. Un carácter santo como el de Enoc ha de ser el que deben alcanzar los que serán redimidos de entre los hombres en la segunda venida de Cristo. 

Testimonies, t. 8, págs. 329-331. RJ312/EGW/MHP 313

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=S-trbgtZxtk&list=PLtrFh-HO7ogBj4nqf1_gfHDnO7JHVPTor&index=2&pp=gAQBiAQBsAQB