viernes, 31 de marzo de 2023

04. SER SEMEJANTES A JESÚS EN EL ESTUDIO DE LA PALABRA DE DIOS (EGW) AUDIO. La verdadera sabiduría es un tesoro tan duradero como la eternidad. Muchos de los que el mundo llama sabios sólo lo son en su propia estima. Contentos con la adquisición de la sabiduría mundana, nunca entran en el huerto de Dios para familiarizarse con los tesoros del conocimiento encerrados en su santa Palabra. Haciéndose sabios, son ignorantes de la sabiduría que todos debemos tener para ganar la vida eterna. Albergan desprecio por el Libro de Dios, el que si fuera estudiado y obedecido los haría realmente sabios. Para ellos la Biblia es un misterio impenetrable; y le son oscuras las grandiosas y profundas verdades del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento, porque no disciernen espiritualmente las verdades espirituales. Necesitan aprender que el temor de Jehová es el principio de la sabiduría, y que sin esa sabiduría vale poco su conocimiento. Los que se esfuerzan por lograr una educación científica, pero no han aprendido la lección de que el temor de Dios es el principio de la sabiduría, proceden incapazmente y sin esperanza, dudando de la realidad de todo. Pueden adquirir una educación científica, pero a menos que obtengan un conocimiento de la Biblia y un conocimiento de Dios, no poseen la verdadera sabiduría. El iletrado, si conoce a Dios y a Jesucristo, tiene más sabiduría perdurable que el más instruido que desprecia la instrucción de Dios. -3CBA 1174.

viernes, 10 de marzo de 2023

02. LA IGLESIA DE DIOS HA DE REFLEJAR SU GLORIA.

 

Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable. (1Pedro 2:9).

La iglesia es el medio señalado por Dios para la salvación de los hombres.

Fue organizada para servir, y su misión es la de anunciar el Evangelio al mundo. 

Desde el principio fue el plan de Dios que su iglesia reflejase al mundo su plenitud y suficiencia.

  Los miembros de la iglesia, los que han sido llamados de las tinieblas a su luz admirable, han de revelar su gloria. 

La iglesia es la depositaria de las riquezas de la gracia de Cristo; y mediante la iglesia se manifestará con el tiempo, aun a "los principados y potestades en los lugares celestiales" (Efesios 3:10), el despliegue final y pleno del amor de Dios.

Muchas y maravillosas son las promesas registradas en las Escrituras en cuanto a la iglesia.

 "Mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos" (Isaías 56:7). 

"Y daré bendición a ellas y a los alrededores de mi collado" (Ezequiel 34:26)... 

"He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros" (Isaías 49:16).

La iglesia es la fortaleza de Dios, su ciudad de refugio, que El sostiene en un mundo en rebelión. Cualquier traición a la iglesia es traición hecha a Aquel que ha comprado a la humanidad con la sangre de su Hijo unigénito.

Desde el principio, las almas fieles han constituido la iglesia en la tierra.

En todo tiempo el Señor ha tenido sus atalayas, que han dado un testimonio fiel a la generación en la cual vivieron.

Estos centinelas daban el mensaje de amonestación; y cuando eran llamados a deponer su armadura, otros continuaban la labor.

Dios ligó consigo a estos testigos mediante un pacto, uniendo a la iglesia de la tierra con la iglesia del cielo.

Él ha enviado a sus ángeles para ministrar a su iglesia, y las puertas del infierno no han podido prevalecer contra su pueblo.

A través de los siglos de persecución, lucha y tinieblas, Dios ha sostenido a su iglesia. Ni una nube ha caído sobre ella sin que Él hubiese hecho provisión; ni una fuerza opositora se ha levantado para contrarrestar su obra, sin que Él lo hubiese previsto. Todo ha sucedido como Él lo predijo. 

Él no ha dejado abandonada a su iglesia, sino que ha señalado en las declaraciones proféticas lo que ocurriría, y se ha producido aquello que su Espíritu inspiró a los profetas a predecir. Todos sus propósitos se cumplirán. 

Su ley está ligada a su trono, y ningún poder del maligno puede destruirla.

La verdad está inspirada y guardada por Dios y triunfará contra toda oposición. -Los Hechos de los apóstoles, págs. 9-11. RJ188/EGW/MHP 189